El milenario Conguillío: relajo y aventura entre gigantes

Hay fotos de mí de menos de un año en Conguillío.

Aquí va una:

Así de larga es mi relación con este lugar, un Parque Nacional que todo chileno debería conocer. Lo amo. He ido unas diez veces yo creo. Primero con mi familia, después con amigos, después con pareja, y el 2015 fui sola.

La sensación es cobijo. Humildad, entre araucarias milenarias y robustos coihues, que se entrelazan entre sí, viviendo y moviéndose a otra escala de tiempo que la nuestra. Se tocan, se enredan, se ayudan y compiten. Así es el bosque: está vivo. Tu paso por Conguillío será un punto en la vida de estos seres. Un punto minúsculo pero no insignificante, pues presencias la vida en su máxima expresión.

Eso crea Conguillío en mí, y me gustaría que en todos quienes lo visitan. He aquí algunas actividades imperdibles para hacer en el parque durante el verano:

 

1. Escuchar pájaros carpinteros en el sendero de la Araucaria Madre

Me siento como una niña cada vez que un pájaro carpintero hace un ruido seco en la madera al escarbar por larvas y bichos. Me hace poner la atención afuera de mí y en el bosque, tratando de encontrar de dónde viene ese toc toc. Y cuando logras encontrarlo… Sorpresa, ¡son enormes! Mucho más grandes de lo que me imaginaba, concentradísimos con la cara en la corteza.

 

2. Probar tu estado físico para la recompensa de ver tres volcanes al mismo tiempo

Una caminata de unas tres horas pero nada muy intenso. He visto muchos niños subir, y hay tres miradores donde ir parando, por lo que uno se podría conformar con llegar sólo al primero o al segundo. Pero seguir y dejar atrás el bosque de araucarias para caminar en plena montaña tiene su recompensa. El gran volcán Llaima se te presentará en toda su gloria. Más atrás el Villarrica se muestra enmarcado por otras montañas, y el Lanin, volcán argentino también hace su aparición si se mira hacia el sureste. Si quieren mostrarse, y para rematar una caminata espectacular, es posible ver cóndores en las alturas.

3. Buscar en kayak una de las muchas cascadas que caen al lago Conguillío

Uno puede pasar horas imaginando los recovecos que se encuentran al otro lado del lago Conguillío mientras se toma sol en la playa de éste. Pero con un poco de esfuerzo puedes maravillarte con los rincones mágicos de los bordes más inexplorados del lago, donde caen cascadas altísimas y los helechos abundan. Se los recomiendo, ya que, para mí, es una de las mejores vivencias que puedes experimentar en el lago, arrendando kayaks individuales o para parejas.

 

4. Sentir el rugido del agua en los saltos del Truful Truful

La primera foto, de mi papá llevándome en una mochila de viaje improvisada es en el camino hacia los saltos. Esta inmensa cascada, cuyo nombre en mapudungún significa “de salto en salto”, tiene 20m de altura y tiene una historia geográfica a su alrededor muy interesante, pudiendo ver distintos colores en las rocas que la rodean. Queda a 23 km de la administración, por la entrada desde Melipeuco al parque. Si quieres hacer buen ejercicio, te recomiendo arrendar bicicletas e ir hasta allá atravesando la escoria volcánica del Llaima hasta llegar al ecosistema húmedo y verde de los saltos. Eso sí, es bueno tomar en cuenta que la vuelta es bien pesada si no tienes mucha resistencia al ejercicio físico (valió la pena el trayecto aunque tuve que arrastrar la bicicleta todas las subidas de regreso).

5. Acostarse a mirar las estrellas a la orilla del lago

Arrastra tu saco desde tu carpa, llévate un té o un mate, y acuéstate abrigada en la playa a observar el cosmos. El sonido del lago y las estrellas te inundarán. En verdad no hay palabras para describir esta experiencia. La repito cada vez que voy, aunque haga demasiado frío. Es algo imperdible.

 

6. Mirar aves e insertarse en la tranquilidad de su vida en la laguna Captrén

Por la otra entrada al parque, desde Curacautín, está la laguna Captrén, un santuario de aves que tiene un sendero de 2 kilómetros por todo su borde. Decenas de especies distintas de aves se posan en los troncos de un bosque milenario sumergido en sus cristalinas aguas.

También se puede llegar la laguna caminando por el sendero de Los Carpinteros (el mismo de la Araucaria Madre), de unos 6 kilómetros de distancia entre su inicio, cerca del lago Conguillío, hasta Captrén.

 

7. Ir al museo y hablar con uno de los guardaparques

Hay guardaparques que llevan más de veinte años trabajando en el parque, por lo que su sabiduría sobre el lugar es inmensa. En el museo de la CONAF se puede aprender sobre las distintas especies de flora y fauna del parque, así como de las formaciones geológicas. Además, se hacen charlas y hay un fogón para las noche frías. Siempre hay algo con lo que sorprenderse si se dan una vueltecita en las tardes.